Noche de martes común. Tráfico pesado. Un regreso a casa como cualquier otro. Santa Fe, Bosques de las Lomas, Tecamachalco. Y de repente, el shuffle decide tocar My Immortal de Evanescense. En ese momento comencé a manejar lento, lo cual no es muy normal en mí, y me obligué a pensar en la letra, como muchas veces lo hice hace algunos años:
These wounds won't seem to heal, this pain is just too real, there's just too much that time cannot erase...
Y recordé aquellos años, donde el romper y regresar en una misma relación pasaba dos o tres veces en un año, cuando el terminar un noviazgo generaba el peor sentimiento, la peor depresión. Y fue así que recordé al ex, al más importante de todos, con quien dí el gran paso, el que más me quiso y al que más lastimé, y creo que lo sigo haciendo. Fueron poco más de 4 años de noviazgo, con sus altas y bajas pero en general increíbles. Desde una carta escrita en una botella de Absolut, otra escrita en un poster inmenso de Pearl Jam, hasta la más sencilla en una servilleta. Después vino el matrimonio y poco después nació Santiago, a pesar de que fue el momento más feliz para nosotros como personas, creo que marcó el principio del fin de nuestra relación.
Como una vez me dijo, dudo mucho que haya alguien que pueda quererme más que él, que se entregue de la manera en que él lo hizo, que haya pensado en dar su vida entera por hacerme feliz.
Solo puedo decir gracias, y si alguna vez lees esto sabrás que sigue doliendo, recuerda que nunca fue mi intención hacerte el daño que te provoqué... El haberlo hecho es algo que sigue sin dejarme dormir de repente... Feliz 18 de junio pasado...
martes, 30 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Amiga, escribes muy bonito y siempre que demos un paso no hay que echarnos para atras ni para tomar vuelo. Lo que viviste dio como resultado la máxima felicidad en tu vida. Y la de el tambien.
ResponderEliminarGracias, amigo. Creo que no me echo para atrás, solamente vale la pena recordar. Fueron épocas maravillosas, tú lo sabes. A pesar de que no me arrepiento de lo que sucedió y de mi vida en estos momentos, le agradezco mucho todo lo que hizo por mí, y le agradezco aún más el haberme dado lo más valioso que tengo en este mundo: Santiago.
ResponderEliminar¿Y tú cómo vas? ¿Cuándo nos tomamos un cafecito?