martes, 23 de febrero de 2010

Me caso...

Estimado lector, no se asuste. Di el sí hace muchos años, fracaso absoluto, dudo darlo de nuevo.
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Lunes en la mañana. Tránsito pesado. Casi presencio la muerte de un transeúnte en Conscripto. Desafortunadamente, un día como cualquier otro.

Llego a la oficina y Moli se molesta porque, como siempre, no saludo. Tu lugar no me queda de camino para llegar al mío, le contesto. No es porque no quiera saludar, simplemente soy antisocial por naturaleza, disfruto mi privacidad y, además, llevaba ya quince minutos de retraso y lo primero que quería hacer era encender mi computadora y revisar mis correos.

Hasta las 9:35 a.m., este lunes pretendía ser como cualquier otro… Moli estaba muy ansiosa y cada dos minutos preguntaba por Luisa. ¿No la has visto pasar? Preguntó Moli a Margarita por teléfono, la cual se sienta a un lado de la entrada. No le di mucha importancia y decidí seguir revisando mails mientras le platicaba a Ale los highlights del fin de semana.

Camino hacia el lugar de Moli para preguntarle algo sobre el trabajo y veo a lo lejos que viene Luisa. Rápidamente Moli se levanta de su lugar y la abraza con gran efusividad. Felicidades, escuché. Llevo poco tiempo en este nuevo trabajo, sería muy normal si olvidara el cumpleaños de alguien pero estaba segura que no era eso, somos tan unidas que hubieran mandado un meeting request para comer con Luisa.

Moli regresó sin Luisa y le pregunté el motivo de la celebración. Es su cumpleaños, ¿no sabías? dijo con un tono sarcástico. Pero yo sabía que eso no era cierto y me atreví a decir: ya le dieron el anillo, ¿verdad? Moli no contestó y por fin llegó Luisa Fernanda a ponerle fin a mi duda cuando pronunció felizmente:

ME CASO

En menos de un segundo, toda el área, que en ese momento éramos cinco, se levantó de su asiento y rodearon a la recién comprometida. Abrazos, felicitaciones, gritos, peticiones de silencio por los demás habitantes del piso, hubo de todo. Luisa intentaba contar la historia de cómo Pablo le propuso matrimonio pero continuaban llegando las demás integrantes del área. Estuvimos cerca de media hora escuchando el recuento de los hechos, fue bastante emotivo.

Debo aceptar que no soy muy entusiasta por ese tipo de temas pero imaginé que sería de mala educación y firmaría mi sentencia de muerte si abandonaba el lugar en ese instante, ya que nadie lo había hecho.

Terminó la historia, seguí revisando mis correos e intenté olvidar el tema pero es algo que me ha perseguido desde hace cinco años y creo que jamás desaparecerá.

Llegó la hora de la comida y Luisa, Ale, Moli y yo nos preparamos para ir a comer a “Los Pescaditos”, lugar bastante bueno si quieres comer filete de pescado al gusto. Estuvimos ahí hora y media y no hicimos otra cosa que hablar de bodas.

Moli aconsejó a Luisa escoger unas invitaciones dignas de una boda, porque había recibido dos con colores tipo “gymboree” y otra donde salen los novios y parecen salidos de una caricatura. También trató de imponer el hecho de que ella, cuando se case, será entregada en la iglesia por ambos padres; quiere darle a su madre el lugar que casi nadie suele darle, según ella. Luisa estuvo de acuerdo conmigo y con Ale que ese lugar es del padre y que la preparación de la novia, en cuanto al vestido, maquillaje y peinado, es de la madre.

Gran parte de la comida me sentí como ausente, todas opinaban menos yo, y no porque no quisiera sino porque carecía de comentarios que tuvieran un valor agregado. Tocaron el tema de la canción que Luisa bailaría con Pablo, pensé que sería algo de lo más cursi y así fue, pero esta vez fue algo cursi que a mí me fascinaba. Yo creo que será No One Can. ¿Cuántas canciones pueden compartir el mismo nombre? Muchas, lo sé, pero increíblemente Luisa y yo pensábamos en la misma canción: No One Can de Marillion. Casi me paro a aplaudirle y le dije que no podría elegir mejor canción que esa y, como por arte de magia, recorrí ocho años atrás en el tiempo cuando la dediqué con todo el corazón.

El ambiente en el área y la convivencia en general no volverán a ser los mismos, por lo menos en los próximos meses. Ya me veo envuelta en pláticas de matrimonio como antes me pasó con Toshky, Anahí y Fleur. Debo empezar a leer revistas de novia o pronostico largas comidas increíblemente aburridas.

Les comparto la letra de No One Can.
Sí, solía ser muy cursi…

You landed in my life
Like a new and brighter light
That made all my past seem in the shadow
I always used to believe
That beauty was skin deep
But I need a new word to describe you
And the time that it took to take down the wall
Was the time that it took for me to fall
Hopelessly weak
No one can take you away from me now
Don't worry if they take me away
No one can take you away from me now
Don't matter how long we have to wait
The days before you came
Were really all the same
A greyness I used to call freedom
Endless nights out with the boys
The boasting and the noise
To think that I ever believed them
No one can take you away from me now
Don't worry if they take me away
No one can take you away from me now
Don't matter how long we have to wait
I don't care what they think
You're all I believe in
I carry you here
And there's something of you
In everything that I love
No one can take you away from me now
Don't worry if they take me away
No one can take you away from me now
Don't matter how long we have to wait